
Hoy IBM anunció que compró HRL Laboratories, un laboratorio de investigación propiedad de Boeing y General Motors. Si eres de los que piensan que la computación cuántica es puro papelón de laboratorio, esta noticia te debería hacer cambiar de opinión. Porque lo que está haciendo IBM no es una compra más: es una apuesta de que la carrera cuántica aún no tiene un ganador definido.
De una pista a dos
IBM venía trabajando desde hace años con circuitos superconductores. Es la tecnología que usan también Google y otros competidores. Es bacán, funciona, pero tiene límites. Los circuitos superconductores son relativamente grandes y complejos de escalar. HRL, en cambio, viene desarrollando qubits basados en el spin de electrones: circuitos cuánticos que se pueden hacer mucho más chicos y que se fabrican con el mismo equipo que usas para chips convencionales.
Jay Gambetta, director de investigación de IBM, fue claro: «Creemos fuertemente que el futuro va a ser spin, o superconductor, o posiblemente una combinación de ambos». Y agregó algo importante: no perseguiría una segunda ruta si no estuviera convencido de que ambas se pueden integrar en el futuro.
El contexto político y económico
La compra llega justo después de que la administración Trump le diera a IBM mil millones de dólares para montar una fábrica de chips cuánticos en Nueva York. HRL, que operaba desde California, ahora va a trasladar parte de su producción a esa misma planta. No es casualidad: Estados Unidos está metiendo plata fuerte para no quedar rezagado frente a China y otros competidores en la carrera cuántica.
Google, por su lado, también está diversificando. A principios de año anunció que iba a explorar átomos neutros como segunda tecnología. La tendencia es clara: los gigantes no quieren depender de una sola apuesta.
Mi opinión
Me parece una jugada inteligente y, de alguna forma, humilde. En la industria tech tendemos a creer que la tecnología que más hype tiene es la que va a ganar. Pero la cuántica está tan verde que apostar todo a un solo caballo es, literalmente, un riesgo de miles de millones de dólares. IBM reconoció que no sabe cuál tecnología va a dominar y, en vez de hacerse el weón, abrió la billetera para asegurar las dos.
Lo que me preocupa es el ritmo. IBM dice que su sistema «Blue Jay» de superconductores llegará recién en 2033. Y recién ahí los spin qubits pasarían a ser relevantes para su línea de producción. Estamos hablando de casi una década. En tecnología, eso es una eternidad. Pero en hardware cuántico, es mañana.
Si trabajas en cloud, seguridad o infraestructura, esto te afecta. Cuando lleguen las computadoras cuánticas funcionales, RSA y la criptografía actual se van al tacho. La empresa que controle la fabricación de estos chips va a tener una ventaja geopolítica brutal.
IBM no está comprando un laboratorio. Está comprando una póliza de seguro para no quedar fuera del juego.
Fuente de inspiración: IBM buys HRL Laboratories in shift to two-track quantum computing strategy | Reuters