
Hace rato que veníamos viendo venir la wea, pero ahora es oficial: Google va a eliminar por completo el soporte para Manifest V2 en Chrome. Eso significa que extensiones como uBlock Origin van a dejar de funcionar de forma práctica en los próximos días.
¿Qué está pasando exactamente?
Según los reportes de 9to5Google y PCWorld, Chrome 150 y 151 —que llegan entre fin de junio y julio de 2026— van a remover las últimas flags y resquicios técnicos que permitían mantener activas las extensiones basadas en Manifest V2. Un ingeniero de Google fue clarito en un commit de Chromium: «MV2 ya no está permitido en ninguna versión soportada de Chrome». Lo llaman «código muerto» y lo están sacando sin miramientos.
La excusa de siempre es la misma: deuda técnica, riesgos de seguridad, bugs específicos de MV2. Pero la verdad es que Manifest V3 —la nueva versión— limita drásticamente lo que pueden hacer las extensiones de bloqueo de contenido. Las reglas de filtrado están capadas, la cantidad de listas está restringida y el rendimiento de los bloqueadores cae notoriamente. No es paranoia: es diseño.
La jugada de Google
Chrome tiene más del 65% del mercado de navegadores. Cuando Google decide cerrar el ecosistema, el resto de los navegadores basados en Chromium —Edge, Opera, Brave— tienen poco margen para hacer la contra. De hecho, Neowin ya reporta que Microsoft Edge y Opera probablemente sigan el mismo camino. Es como cuando el compadre del frente baja la persiana: todos los demás terminan cerrando también.
Google dice que «otros navegadores pueden seguir soportando esto si así lo desean». Bacán, pero en la práctica eso significa Firefox y poco más. Y seamos honestos: aunque Firefox tiene sus fanáticos caleta, la mayoría de la gente no va a migrar solo por bloquear anuncios. Para muchos, el cambio de navegador es más pega que simplemente tragarse los ads.
¿Y qué hacemos nosotros?
Yo trabajo en sistemas hace años y siempre recomendé uBlock Origin como primera línea de defensa. No solo bloquea publicidad invasiva: corta trackers, malware, scripts de minado y un montón de porquerías que circulan por la red. Perder esa herramienta en Chrome es un golpe duro para la privacidad del usuario común.
En la pega he visto cómo empresas enteras dependen de extensiones de filtrado para proteger a sus equipos. Ahora van a tener que buscar alternativas más complejas: proxies, DNS con filtrado, o directamente migrar a navegadores que no hayan vendido el alma al modelo de negocio basado en publicidad.
Mi opinión personal: esto no es solo una decisión técnica. Es una jugada de negocio disfrazada de seguridad. Google gana plata con los anuncios. Cuantos más ads veas, más plata le entra. Bloquear eso va en contra de sus intereses económicos, y ahora tienen la excusa perfecta para sacarlo del tablero. Claro, lo venden como «mejorar la seguridad», pero la realidad es que te están despojando de la última herramienta de control que tenías sobre tu navegador.
Si eres de los que valoran la privacidad, mi consejo es simple: empieza a mirar alternativas serias. Firefox sigue siendo una opción sólida. Brave, a pesar de ser Chromium, aún mantiene su propio sistema de bloqueo nativo. Y si tienes la paciencia, configurar un Pi-hole o un DNS como NextDNS en tu red le da otra capa de protección sin depender del navegador.
Google ya avisó. La pregunta es si vamos a hacer algo al respecto o nos quedamos viendo la micro pasar.
Fuente de inspiración: Google Chrome update will fully close the door on ad blockers