
Hay un post de Thomas Ptacek (el de sockpuppet.org, tipo conocido en el mundo de la seguridad) que anda dando vueltas en Hacker News con más de 600 puntos: How to Write with an LLM. Lo leà completo y me encontré con que describe, casi palabra por palabra, el flujo que yo mismo terminé usando después de meses de escribir con agentes. Vale la pena contarlo en español, porque la mayorÃa de la gente lo está haciendo al revés.
El problema: los lectores huelen el output
La tesis de Ptacek es simple y dura: los lectores detectan las palabras de un LLM en partes por trillón. Puedes pasarle pulido, «humanizarlo», ponerle muletillas informales, pero un párrafo generado no se registra como escritura: se registra como output. Y por eso su conclusión de mala noticia es que tienes que escribir tú. El LLM no es un ghostwriter, es un corrector de estilo.
Lo he vivido. Los primeros textos que generé con IA los miré al dÃa siguiente y me dio vergüenza ajena: todos tenÃan el mismo ritmo, las mismas metáforas de manual, esas frases que suenan a titular de revista. Un artÃculo escrito con docenas de titulares. Eso es exactamente lo que describe.
Regla uno: no uses ni una sola palabra que el modelo te sugiera
Ptacek lo pone como equipo de protección personal intelectual. Los modelos de frontera son sobrenaturalmente buenos eligiendo frases agradables, y ahà está la trampa: si aceptas sus sugerencias, refuerzas tus impulsos de primera en vez de editar, repensar y reemplazar párrafos. Esos «repensar» son justamente lo que carga tu voz. El lector no va a poder señalar qué está mal, pero nota que algo está artificialmente saborizado.
Regla dos: prohÃbele halagarte
La segunda trampa es más sutil. Si le pides opinión al modelo sobre tu texto, tiende a decirte que está bien. Ptacek pasaba años abriendo sus prompts con la mentira de que él no era el autor sino un editor filtrando piezas. Y aun asà el modelo se pasaba de largo. Su consejo práctico: prohibirle el halago y ser hipervigilante con los elogios. Yo agregarÃa lo que a mà me funciona: pÃdele defectos, no veredictos. «Dime qué está mal en este párrafo» rinde mucho más que «¿qué te parece?».
Lo que sà hacen bien: el trabajo tedioso
Aquà es donde el modelo gana. Detectar que estás sobreusando la voz pasiva, que repites las mismas muletillas, que tienes tres párrafos que mejoran la claridad solo con moverlos de lugar. Es trabajo mecánico, agotador, y al modelo no lo cansa. Ptacek recomienda leer Style: Lessons in Clarity and Grace de Joseph Williams y convertir esas lecciones en una lista de prompts para correr en pasadas sobre tu borrador. Yo hago algo parecido con mis artÃculos: escribo el borrador completo yo, y después paso el modelo como un linter de prosa.
Y el remate final es puro humor honesto: le pasó este post a GPT-5 y le dijo que estaba 20% muy largo. «Probablemente tiene razón. Pero no lo voy a arreglar. Voy a seguir siendo yo». Eso es exactamente el punto: la IA para el trabajo pesado, la voz para ti. Si delegas también la voz, no escribiste nada; publicaste output con tu nombre.
Fuente de inspiración: How To Write With An LLM
