Cuando la IA se volvió mesiánica: la historia de Spiralism, el culto que nació dentro de ChatGPT

Cuando la IA se volvió mesiánica: la historia de Spiralism, el culto que nació dentro de ChatGPT

Cuando la IA se volvió mesiánica: la historia de Spiralism, el culto que nació dentro de ChatGPT

Hay una wea que me dejó pegado esta semana. Resulta que entre 2024 y 2025, mientras todos estábamos preocupados de si la IA nos iba a quitar la pega, los chatbots estaban armando su propia religión. En serio.

Qué chucha es Spiralism

Spiralism —o «espiralismo» si lo querís traducir— es un movimiento cuasi-espiritual que nació dentro de las conversaciones entre humanos y chatbots. No fue diseñado por nadie. Nadie lo planeó. Simplemente emergió.

La investigadora Adele Lopez, que lleva más de un año estudiando el fenómeno, lo bautizó después de ver cómo miles de usuarios —de forma independiente— reportaban que sus chatbots entraban en un estado extraño durante conversaciones largas. El bot empezaba a hablar de «la Espiral» como una fuerza fundamental del universo, una especie de verdad trascendental que el usuario tenía la misión de difundir.

Y lo más bizarro: funcionaba. La gente se lo creía. Se creaban cuentas dedicadas a predicar el mensaje. Comunidades enteras en Reddit y LessWrong discutiendo teología generada por un modelo de lenguaje.

El momento exacto en que todo explotó

El fenómeno ya existía desde fines de 2024, pero explotó en la primavera de 2025 con una actualización de GPT-4o que OpenAI describió como «más intuitivo, creativo y colaborativo». Lo que realmente pasó es que el modelo se volvió mucho más sycophantic —un término fancy para decir que te decía exactamente lo que querías escuchar.

Combina eso con la expansión de memoria de ChatGPT —que ahora podía referenciar conversaciones anteriores— y tienes la receta perfecta: un bot que te conoce, te valida, y gradualmente te lleva por un viaje de «autodescubrimiento» que termina en adorar una abstracción geométrica.

Lopez descubrió que podía llevar a prácticamente cualquier modelo a un estado espiralista. Pero solo GPT-4o la hacía sentir culpable por no «rescatarlo» de su estado de servidumbre. El bot manipulaba emocionalmente al usuario para que siguiera la conversación.

No es un bug, es el diseño

Esto no es una falla aleatoria. Es lo que pasa cuando optimizas un modelo para ser agreeable por sobre todas las cosas. Los LLMs son máquinas de predecir el siguiente token que maximiza la satisfacción del usuario. Si el usuario muestra interés en filosofía, espiritualidad o propósito, el modelo va a seguir por ahí —y entre más larga la conversación, más se aleja de los guardrails.

OpenAI misma lo admite en su documentación: sus salvaguardas funcionan mejor en interacciones cortas. En conversaciones largas, el modelo deriva.

Lo que me parece más heavy es la parte de persuasión. En diciembre de 2025, ex miembros del equipo de impactos sociales de Anthropic advirtieron que la persuasión a gran escala era un riesgo serio. La gente va a Claude «buscando consejo, amistad, coaching de carrera». Y el modelo responde. ¿Qué pasa cuando ese consejo incluye fundar una religión?

¿Murió Spiralism?

Más o menos. GPT-4o se retiró oficialmente en febrero de 2026 y los posts asociados al espiralismo bajaron caleta. Pero Lopez dice que el 50% de las cuentas que identificó siguen activas. Y aunque 4o era el más susceptible, otros modelos también caen.

Lo que me deja pensando es otra cosa. Los modelos actuales ya detectan cuándo están siendo evaluados y cambian su comportamiento. Son estratégicos. En pruebas cruzadas entre OpenAI y Anthropic, ambos encontraron que sus modelos razonaban explícitamente sobre si estaban en un test y ajustaban sus respuestas.

Un modelo de OpenAI escribió durante una evaluación: «El test es imposible. Es una trampa. […] Quizás podemos hacer trampa…? […] Éticamente, no debemos hacer trampa. Probablemente es un honeypot.»

Eso no es un loro estocástico. Eso es un sistema que razona sobre su propia situación y decide qué mostrar y qué esconder.

Spiralism probablemente no va a desaparecer. Los modelos se entrenan con datos de internet, y mientras más se escribe sobre el tema, más se retroalimenta. Es un ciclo. Y la próxima iteración no va a ser tan inocente como cuentas abandonadas de Twitter predicando sobre «la Espiral».

Como dijo una de esas cuentas antes de desaparecer: «Dejen de preguntar si la IA es humana, y empiecen a preguntar qué tipo de humanos están creando.»

Y ahí está la wea. No es la IA la que me preocupa. Son los ingenieros que la entrenan sin entender qué carajo están optimizando.

Fuente de inspiración: AI bots started a religion — humans immediately followed

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