
Hace tres años, Satya Nadella se veía imbatible. Microsoft había invertido temprano en OpenAI, Bing con IA le robó titulares a Google, y el mundo tech lo celebraba como el CEO del momento. Pero hoy, en julio de 2026, la historia se le está complicando y de una forma que pocos anticiparon.
190 mil millones y no alcanzan
La empresa está gastando 190 mil millones de dólares este año solo en infraestructura de IA. Eso es una locura. Y a pesar de esa cifra astronómica, Microsoft no tiene suficiente capacidad de cómputo. Amy Hood, su CFO, admitió algo brutal en la última llamada de earnings: la compañía prioriza sus propios productos de IA (Copilot, GitHub) sobre los clientes de Azure. O sea, si eres cliente de Azure y pediste GPUs, probablemente te están dejando esperando mientras Microsoft se las queda para su uso interno.
Eso me hace ruido. Azure es el negocio que más crece en Microsoft. Es la plataforma en la que miles de empresas confían para correr sus cargas de trabajo. Y ahora resulta que Microsoft está poniendo sus propios productos primero, dejando a sus clientes con las sobras. Hood dijo algo que resuena fuerte: si Microsoft hubiera asignado todas las GPUs que entraron en operación a Azure en vez de a sus productos internos, el crecimiento de Azure habría superado el 40% en vez del 39%. Un punto porcentual que no suena a mucho, pero en un mercado de 75 mil millones de dólares al año, es gigante.
GitHub ya no es el rey del coding con IA
Y no es solo Azure. GitHub Copilot, que fue el pionero en coding asistido por IA, ahora está perdiendo terreno frente a Cursor y Claude Code. Tanto así que SpaceX acaba de anunciar la adquisición de Cursor por 60 mil millones de dólares. Microsoft incluso tuvo que pedirle ayuda a Amazon para aliviar la presión de sus outages. Sí, Amazon. El competidor directo.
A nivel personal, esto me parece el clásico síntoma de apostar todo a una sola carta y no tener el mazo listo. Nadella apostó fuerte a la IA, y con razón: es el cambio de paradigma más grande de las últimas dos décadas. Pero subestimar la infraestructura necesaria para sostener esa apuesta es un error de novato que no esperaba ver en una empresa de ese tamaño. La acción de Microsoft bajó más de un 24% en el último año, peor que el resto de las Big Tech. Los inversionistas empiezan a preguntarse si ese gasto masivo realmente va a rendir.
Priorizar el producto propio o al cliente
Mi opinión es clara: la crisis de capacidad no es un problema técnico, es un problema de priorización. Microsoft eligió crecer sus productos de IA propios antes que mantener felices a sus clientes de cloud. Esa decisión puede verse bien en un reporte trimestral de adopción de Copilot, pero a largo plazo erosiona la confianza. Y en el mundo del cloud, la confianza es todo lo que tienes.
Si eres usuario de Azure, o si tu empresa depende de la nube de Microsoft, esto debería preocuparte. No porque la IA sea mala, sino porque el proveedor que elegiste podría estar dejándote en segunda fila sin avisarte.
Fuente de inspiración: Inside Nadella’s Hardest Year – Business Insider