
Hace unos dÃas me topé con una noticia en HackerNews que me dejó pensando: Illinois, EEUU, acaba de firmar la ley HB5511, la Children’s Social Media Safety Act, y en el medio de todo el ruido sobre TikTok e Instagram, metieron una cláusula que afecta directamente a los sistemas operativos, incluido Linux y cualquier distro open source.
¿De qué trata esta wea?
La ley entra en vigor el 1 de enero de 2028 y obliga a los «proveedores de sistemas operativos» a implementar un sistema de verificación de edad en la configuración inicial del dispositivo. El usuario debe declarar su fecha de nacimiento y el SO debe entregar una señal cifrada a las apps que la soliciten, dividiendo en rangos: menor de 13, de 13 a 15, de 16 a 17, y mayor de 18.
A primera vista suena como otra regulación más para proteger a los niños de las redes sociales. Pero el problema está en los detalles: la ley no hace excepción para software open source. Ninguna. Cero. Y eso cambia todo.
¿Por qué deberÃa importarte si eres de Chile?
Porque en el mundo tech no existen fronteras reales. Si una ley estadounidense obliga a que Ubuntu, Fedora, Arch o cualquier distro incluya un mecanismo de age verification en el instalador, eso afecta a la comunidad global que mantiene esos proyectos. No importa si estás en Santiago, ValparaÃso o Punta Arenas: si usas Linux, esto te toca.
Además, estas leyes se copian. Colorado ya tenÃa algo similar, pero al menos tuvieron la decencia de agregar una exención para software open source después de que Carl Richell de System76 los presionara directamente. California también está intentando arreglar su versión con un proyecto de ley complementario. Illinois, en cambio, pasó directo. Sin exención. Sin diálogo con la comunidad.
La parte que me molesta de verdad
La EFF le envió una carta al gobernador Pritzker pidiendo el veto, diciendo que la ley era «una pesadilla masiva para la privacidad y la libertad de expresión». Incluso NetChoice, el lobby que representa a Google y Meta, se opuso. Piénsalo: la Electronic Frontier Foundation y los lobbies de Big Tech estuvieron del mismo lado por una vez, y los legisladores de Illinois igual la aprobaron unánimemente.
Aquà es donde yo me pongo suspicaz. Cuando una ley une en contra a los defensores del open source y a los gigantes corporativos, y aun asà pasa 113 a 0, algo huele mal. No es protección infantil, es control disfrazado.
¿Qué pasa con la «falta de dientes»?
La ley solo permite que el Fiscal General de Illinois actúe. No hay acción privada, asà que un usuario no puede demandar directamente. Las multas son de hasta 7.500 dólares por niño afectado en caso de violación intencional. Suena teórico, pero si eres un mantenedor de distro sin presencia comercial en EEUU, técnicamente podrÃas ignorarlo. El problema es que Canonical, Red Hat, SUSE y cualquier Linux vendor con ingresos en Illinois no pueden hacer eso.
Y ahà está el meollo: la ley no afecta igual a todos. El mantenedor de una distro hobby en GitHub probablemente se rÃe y sigue con su vida. Pero las empresas que financian el ecosistema Linux sà tienen que cumplir. Y cuando ellos cumplen, el estándar se impone para todos.
Mi take personal
Desde que administro servidores Linux en la pega, una de las cosas que más valoro del open source es que no te pide tu identidad. No hay cuentas obligatorias, no hay verificaciones de edad, no hay barreras de entrada. Esa libertad es el punto entero. Si empiezan a meter age verification obligatoria en el SO base, estamos construyendo una infraestructura digital donde tu sistema operativo sabe quién eres antes de que abras siquiera un navegador.
No me opongo a regular las plataformas sociales. Pero meter al sistema operativo en el medio es como exigirle a la micro que verifique tu edad antes de dejarte subir. Es absurdo, es peligroso, y si la comunidad open source no se organiza ahora, en 2028 nos vamos a dar cuenta de que perdimos algo valioso mientras estábamos distraÃdos con otra cosa.
Espero que alguien haga lo mismo que Carl Richell hizo en Colorado: ir a Springfield y explicarles a los legisladores por qué Linux no deberÃa ser Big Brother.
Fuente de inspiración: Illinois HB5511: What It Means for Linux and Open Source
