Holanda está construyendo su propio Windows y la razón no es ideología, es miedo

Holanda está construyendo su propio Windows y la razón no es ideología, es miedo

Holanda está construyendo su propio Windows y la razón no es ideología, es miedo

El día que un fiscal se quedó sin correo

Febrero de 2025: el gobierno de EE.UU. impuso sanciones contra la Corte Penal Internacional y el fiscal jefe de la ICC amaneció sin acceso a su cuenta de Microsoft. Sin correo, sin documentos, con las cuentas bancarias congeladas en varias jurisdicciones. No fue un hackeo ni un descuido: fue alguien accionando un interruptor que no le pertenecía.

El gobierno de Holanda miró esa escena y se hizo la pregunta que pocos Estados se atreven a hacerse: si mañana nos cierran la llave, ¿cuánto de nuestro país sigue funcionando? La respuesta no les gustó. De ahí nació DAWO, el Digitaal Autonome Werkomgeving: un entorno de trabajo digital autónomo para todo el aparato público holandés, desde el sistema operativo hasta la suite de oficina.

Por qué NixOS y no cualquier Linux

Lo que me tiene hipnotizado del proyecto no es el «chau Microsoft» —eso ya lo hicieron otros— sino la elección técnica. Consideraron openSUSE y Fedora y los descartaron por sus lazos comerciales: SUSE en un caso, Red Hat en el otro, que pertenece a IBM. NixOS no tiene dueño corporativo. Y para un gobierno que acaba de aprender lo que cuesta depender, eso pesa más que cualquier benchmark.

DAWO tampoco es una distro con logo propio: es un blueprint público donde el sistema operativo, la nube, la colaboración y la IA son piezas separadas y reemplazables, con todo el código publicado en su propia instancia de Forgejo. El corazón es DAWO-NixOS: la configuración completa del puesto de trabajo declarada en código. El equipo estima que entre agencias se reutiliza el 80 o 90% de esa configuración. Y el detalle que me sacó una sonrisa: NixOS corre en hardware que Windows 11 no acepta, así que los pilotos están andando en laptops jubiladas que habrían terminado en la basura.

La lección que aplica a cualquiera que administre servidores

Mi opinión, desde la trinchera de alguien que mantiene una flota de VPS: el verdadero enemigo de la infraestructura no es el atacante, es la deriva de configuración. Ese servidor que nadie se atreve a reinstalar porque nadie sabe con certeza qué tiene adentro. Yo lo he vivido: parcheas a mano, agregas un repo, ajustas un flag del nginx, y dos años después el equipo es un fósil que funciona por inercia.

NixOS ataca exactamente eso: el sistema entero descrito en archivos, versionado, reproducible. Si la máquina explota, la reconstruyes al tiro desde el repositorio. Que un gobierno entero adopte ese enfoque como estándar me parece mucho más revolucionario que cualquier discurso de soberanía digital. La soberanía de verdad no es «usar software europeo»: es poder auditar y reconstruir tu infraestructura sin pedirle permiso a nadie.

La ola europea

DAWO no está solo. Schleswig-Holstein ya dejó Microsoft en Alemania, Dinamarca hizo lo propio con su autoridad de tránsito y Francia tiene a 80.000 empleados migrando a herramientas nacionales. La diferencia es que los holandeses se movieron por trauma, no por ideología, y eso es el mejor combustible que existe para un proyecto de estos. Ocho municipios están en piloto ahora mismo y la primera versión estable está prometida para 2027.

Lo que yo observo, con las cicatrices de haber migrado cosas mucho más pequeñas: el trabajo duro no va a ser el sistema operativo, va a ser la suite de oficina y los hábitos de miles de funcionarios. Ahí es donde estos proyectos suelen morir. Pero si el blueprint es público y las piezas son reemplazables, esta vez el plan está bien armado.

Y una pregunta que me quedó dando vueltas: ¿cuánto de nuestro Estado —el chileno— funcionaría sin el permiso de un tercero? La verdad, no quiero pensar la respuesta.

Fuente de inspiración: The Netherlands Built a Nix-Based Linux Desktop Because Microsoft Cut Off the ICC

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