Linus les cerró la discusión a los puristas del kernel: el tag «Assisted-by» de IA muere

Linus les cerró la discusión a los puristas del kernel: el tag «Assisted-by» de IA muere

Linus les cerró la discusión a los puristas del kernel: el tag

La semana pasada pasó algo que llevábamos meses esperando a ver cómo terminaba: el proyecto Linux decidió bajar el tag Assisted-by —la etiqueta que exigía declarar si usaste un LLM para hacer tu parche— y la discusión que se armó terminó con Linus Torvalds repartiendo castigo del bueno, por correo, como en los viejos tiempos.

De qué se trataba

Desde julio, la documentación del kernel pedía que si contribuías código usando una IA avanzada, agregaras al commit una línea tipo Assisted-by: LLM, con la gracia de que herramientas básicas como git, gcc o tu editor iban excluidas, porque obviamente nadie declara que usó un editor. La idea era «atribución»: dejar rastro de cuánta máquina había en cada parche.

El 9 de octubre, Sasha Levin mandó un parche para eliminar ese requisito: el Maintainers Summit había llegado a consenso de deprecarlo. Se borraban 51 líneas de documentación y del script checkpatch que lo validaba. Y el hilo se incendió.

Los dos bandos

De un lado, la posición que me parece más honesta fue la de Steven Rostedt: a él le gustaría más información, no menos. Propuso medio en broma un tag Vibe-coded-with:, porque cuando hace git blame y quiere preguntarle al autor por qué escribió el cambio de esa forma, le gustaría saber de antemano si el código lo escribió una persona o si solo le dictó instrucciones a una máquina. Su frase es dura pero calza: «si todo lo que hiciste fue usar prompts, entonces no lo escribiste».

Del otro, Laurent Pinchart defendía el tag como forma de poner expectativas. Y ahí entró Linus con un mail del 13 de octubre que merece leerse completo. Su argumento: si la regla es «no puedes usar herramientas para X», entonces tampoco deberías usar un compilador — demuestra que entiendes la máquina escribiendo assembler, nada de editors que te dejan borrar tus errores con backspace. «¿No ven lo estúpidas que serían esas reglas?», escribió. Lo que a él le importa no es la herramienta: es que quien manda el parche entienda lo que está mandando. Y que, en su experiencia, la gente respetable no le huye a las herramientas nuevas.

Mi opinion, para lo que vale

Me convence el cierre de Linus, y no por linusmo romántico sino por algo que vivo a diario con mis agentes: la responsabilidad ya está resuelta en el modelo del kernel. Quien envía el parche pone su Signed-off-by y carga con todo el aporte, lo escribió él, lo escribió el IDE o lo dictó un LLM. Un tag declarativo no agrega trazabilidad real —cualquiera puede mentir en una línea de commit— y en la práctica se convertiría en teatro: la gente lo pondría por temor y nadie lo usaría para nada.

Pero tampoco me van a convencer de que esto es trivial. El miedo de fondo es real: que lleguen andanadas de parches generados en masa por gente que no entiende ni una línea de lo que envió. La defensa contra eso no es un tag, es la revisión de siempre, y en un proyecto del tamaño de Linux ese filtro ya existe: son los maintainers. Lo que sí me llevo del debate es la idea de Rostedt para mi propia pega: cuando un agente produce código mío, el registro que importa no es «quién lo escribió», sino si puedo sustentarlo cuando alguien pregunte por qué está así. Si no puedo, no mando nada.

Un detalle final que me gustó del proceso: Levin retiró el parche a las horas de mandarlo, porque la comunidad le exigió documentar el porqué del cambio de política antes de fusionarlo, y la cobertura detallada está llegando por LWN este mismo fin de semana de discusión. No hay prisa por enterrar el tema: es exactamente el nivel de rígido y transparente que hace que el kernel siga funcionando después de 35 años.

Fuente: el hilo completo en lore.kernel.org, con el parche original de Sasha Levin y la respuesta de Linus Torvalds.

Fuente de inspiración: Re: [PATCH] docs: remove Assisted-by references (Linus Torvalds, lkml)

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