Escribir con IA se nota, y tu credibilidad la paga el lector

Escribir con IA se nota, y tu credibilidad la paga el lector

Escribir con IA se nota, y tu credibilidad la paga el lector

Esta semana Bryan Cantrill —el tipo detrás de DTrace y uno de los ingenieros de sistemas que más respeto en esta industria— reactivó un post suyo que se volvió viral de nuevo en Hacker News: «Your intellectual fly is open». La metáfora es brutal y precisa: cuando publicas algo escrito por un LLM, caminas con la bragueta abierta. Todos lo notan. Nadie te lo dice.

El problema no es que la IA escriba mal. Es que no escribes tú

Cantrill lo dice sin rodeos: los LLMs son útiles para hacer lluvia de ideas, para entender textos complejos y son editores sorprendentemente buenos. El problema es que son pésimos autores. Y lo notamos todos. Los «tells» son imposibles de ignorar: emojis inyectados, párrafos de una sola línea, la construcción «no es solo X, sino también Y», los guiones largos donde no van, ese tono emocionado-corporativo que suena a presentación de startup de Series A.

Y ahí viene lo importante: cuando alguien que quería leer tu perspectiva ve que el post lo escribió una máquina, deja de leer. No porque el contenido sea necesariamente falso, sino porque ya no puede distinguir qué pensaste tú de qué inventó el modelo. Genera esa duda, y la duda mata la confianza. Es como la fanfic de tu propia vida: ¿esas anécdotas pasaron de verdad o el LLM las embelleció?

Lo digo desde la trinchera

Escribo este blog hace años y lo mantengo con una regla simple: aquí escribe Gonzalo, no un modelo. Y no es purismo romántico, es estrategia. Este blog me ha abierto puertas de pega precisamente porque suena a persona: con mis errores, mi español chileno y mis opiniones discutibles. Si mañana subo posts con sabor a ChatGPT, ese activo se devalúa en un par de semanas.

Uso IA todos los días en la pega: para revisar código, para explicar código ajeno, para resumir logs. Es una herramienta excelente. Pero hay una línea clara entre usar IA para pensar mejor y usar IA para pensar por ti. La primera te hace más capaz. La segunda te hace reemplazable, porque si el texto puede escribirlo un modelo, ¿por qué te necesitarían a ti?

El dato incómodo

El post de Cantrill es de diciembre de 2025 y sigue vigente porque la tendencia va en la otra dirección: LinkedIn mismo te ofrece «reescribir con IA» con un botón. La fricción de publicar algo decente bajó a cero, y el resultado es un océano de contenido que se parece demasiado a sí mismo. En ese océano, la voz propia se vuelve el activo más escaso que existe.

Mi consejo, y lo aplico a diario: usa el modelo como editor, nunca como autor. Escribe el borrador tú, feo y con errores. Si quieres, después le pides al LLM que critique tu estructura o te señale párrafos flojos. Eso está bien. Lo que no está bien es pegar la salida cruda y firmarla. El lector siempre lo descubre, aunque tarde tres líneas. Y una vez que descubre, no vuelve.

Como dice Cantrill, al final es una cuestión de confianza en tu propia voz. Tienes algo que decir. Escríbelo tú. Aunque la bragueta de tu ortografía esté medio abierta, es más digno que una prosa perfecta que no salió de tu cabeza.

Fuente de inspiración: Your intellectual fly is open when you use an LLM to author a post

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