
Aquí te cuento lo que acabo de enterar sobre Starcloud, la startup que se está poniendo las pilas con centros de datos espaciales.
Si tú también crees que la nube se está volviendo un problema de tamaño (y de energía), esta noticia te va a interesar. Starcloud, una startup que quiere llevar los centros de datos al espacio exterior, acaba de levantar US$250 millones en una extensión de Serie A, lo que lleva su valuación a US$2.3 mil millones. La rodada incluía una inversión de US$25 millones de Nvidia, que ve en esto no solo como una jugada de visión futurista, sino como una oportunidad real de mercado.
¿Por qué hacer esto? La cosa es la siguiente: mover carga de trabajo al espacio tiene algunas ventajas competitivas que aquí en tierra nos cuesta ver. Primero, el enfriamiento natural: en el vacío no hace falta sistemas de refrigración complejos y caros. Segundo, la latencia para ciertas regiones puede ser menor si los satélites están bien posicionados. Y tercero, la energía: hay quien ya está estudiando usar paneles solares de alta eficiencia en órbita para alimentar todo esto.
Lo que me llama la atención es que, a diferencia de otros proyectos de «space tech» que han muerto en el intento por la economía, Starcloud parece tener el apoyo de jugadores serios. La entrada de Nvidia no es poca cosa: significa que ya no es solo una idea de ciencia ficción, sino que hay modelos de negocio reales detrás.
Desde Chile, que hemos visto cómo la industria espacial ha ido creciendo (y cómo el sector privado ha tomado fuerza en los últimos años), esto me parece un desarrollo natural. No es extraño que miren hacia arriba: nuestro país tiene condiciones privilegiadas para la observación astronómica y, por qué no, para tecnología relacionada.
La pregunta del millón es si esto terminará siendo un modelo escalable o quedará como otro proyecto ambicioso que no terminó de tomar impulso. Lo cierto es que, con ese dinero y la validación de Nvidia, le están dando la posibilidad de probar conceptos que antes eran inalcanzables por falta de recursos.
Al final, lo que sí es claro es que la carrera por dónde se mueve la carga de trabajo computacional no se detiene. Ya sea en tierra, en la nube tradicional o apuntando hacia el cielo, la innovación sigue fluyendo. Algun día quizás estemos ejecutando nuestras aplicaciones en un satélite y ni nos demos cuenta.
Weón, qué tema más loco para estar alanto. Algun cuando veremos esto en operación real y nos daremos cuenta de que la ciencia ficción se convirtió en realidad cotidiana.
Fuente de inspiración: Techmeme