
En 2022, cuando Jarred Sumner lanzó Bun, me emocioné. Un runtime de JavaScript escrito en Zig, rápido, sin las weas de Node, y con un solo desarrollador demostrando que se podía hacer mejor. Cambié varios proyectos a Bun. Recomendé la herramienta en la pega. Pensé que era el futuro.
Hoy, agosto de 2026, Bun 1.4 sigue sin salir. Y no es porque no estén trabajando. Es porque trabajan demasiado mal.
El «mañana» que nunca llega
El artículo de Tero Piirainen —un dev que usó Bun desde el día uno— documenta con dolorosa precisión cómo se desmoronó la confianza. Antes, cuando Jarred decía «en la próxima versión», era sinónimo de «listo en días». Ahora es un meme:
24 de junio: «Bun v1.4 sale el 7 de julio».
4 de julio: «Ojalá el martes».
7 de julio: (silencio)
14 de julio: «En la próxima versión».
29 de julio: «Bun v1.4 arregla más de 3000 issues».
1 de agosto: «En la próxima versión».
17 de agosto: «Digamos mañana».
Tres meses de «mañana». Eso no es retraso técnico, eso es falta de respeto a tu comunidad. Y la gente se nota: comentarios en Twitter de usuarios que directamente dicen «me paso a Go» y «ya no te creo».
Cuando Claude escribe más que el fundador
El rewrite de Bun a Rust empezó como una apuesta audaz: ¿puede una IA agente reescribir un proyecto productivo? Los números de GitHub son reveladores. En el último mes, 15.800 commits vinieron de robobun, 1.600 de autofix-ci, y solo 790 de Jarred Sumner en persona.
Seis meses atrás, los PRs de Bun venían de personas usando Claude. Ahora vienen de Claude usando Claude. Esto no es programación asistida por IA. Es un experimento de Anthropic con un runtime que usamos en producción, y nosotros somos los conejillos de indias.
Lo peor: el rewrite prometía seguridad de memoria. Pero la cantidad de bloques unsafe en el código Rust sugiere que ni siquiera cumplieron esa promesa. Era más un comercial de Anthropic que una migración técnica sólida.
¿Era Zig el problema?
Andrew Kelley, creador de Zig, dijo algo que me dejó helado: «Nos horrorizamos con las prácticas de programación que vimos en el código de Bun. Hacks sobre hacks. Abuso de assertions. Jarred ya escribía código basura mucho antes de tener acceso a LLMs».
Esa frase duele, pero explica todo. La identidad de Bun nació en Zig: rendimiento, tiempos de compilación bajos, control directo de memoria con un equipo chico. En vez de invertir esfuerzo en entender y arreglar Zig, se saltaron a Rust usando la excusa de «problemas de memoria» para armar un show mediático sobre lo poderoso que es Claude.
Y ahora están pagando el costo. Más de 5.000 pull requests abiertos. GitHub recomienda no pasar de 1.000 por rama. Es un caos inmanejable.
Mi opinión
Yo no odio la IA. Uso Claude Code todos los días en Tokio. Pero la IA es un multiplicador, no un reemplazo. Si tu base de código era un desastre antes de los LLMs, la IA solo te va a entregar un desastre más grande, más rápido, y en otro lenguaje.
Jarred Sumner era un ingeniero brillante. Pero en algún momento dejó de ser arquitecto y se convirtió en prompt engineer de su propia empresa. Y cuando el líder técnico deja de leer el código, el proyecto se va al carajo.
Bun no murió. Pero está en terapia intensiva. Y la medicina no son más commits de un bot. Es sentarse, leer el código, y decir «esto no va» antes de prometer otra fecha imposible.
La moraleja: si eres dev, usa IA. Pero nunca dejes que la IA use tu proyecto sin supervisión humana que sepa decir que no.
Fuente de inspiración: Bun 1.4 Rust rewrite is not looking good